Inicio

Servicios

Influencer y PR Estratégico

Eventos y Experiencias

Digital Twins and AI Models

AI Product Replica Lab

Content Studio

Pictor Digital Reputation

Paid Media y Performance

Branding y Narrativa

Social Media

Web Shaping

Nosotros

Magazine

Contacto

Search the site

Ignacio Chilet Davanzo

El problema de “ser tú mismo”: identidad, rigidez y libertad en la era digital

Leer

Introducción

Por Ignacio Chilet Davanzo

La paradoja de la autenticidad

En la cultura contemporánea, “ser uno mismo” se presenta como un mandato de autenticidad y empoderamiento. Sin embargo, este ideal puede transformarse en una trampa cuando la identidad se cristaliza en etiquetas rígidas. El problema no radica en tener una identidad, sino en sentir que debemos ser siempre coherentes con una versión fija de nosotros mismos, incluso cuando esa versión ya no refleja quiénes somos.

‍

En un contexto dominado por redes sociales y audiencias constantes, esta rigidez se ve amplificada. Lo que en un inicio es una autoafirmación positiva, puede convertirse en una limitación autoimpuesta que reduce la capacidad de adaptación, espontaneidad y cambio.

‍

La influencia de las redes sociales

Plataformas como Instagram, TikTok o LinkedIn no solo permiten proyectar una imagen personal o profesional, sino que incentivan su repetición y coherencia para mantener engagement. La exposición constante favorece la consolidación de una “marca personal” que, con el tiempo, puede transformarse en una identidad estática.

‍

Estudios de universidades como la Pompeu Fabra, la Oberta de Catalunya y la Universidad de Lovaina han documentado cómo esta dinámica moldea la autoestima y el bienestar psicológico de los jóvenes. Harvard, por su parte, ha identificado correlaciones entre el uso intensivo de redes sociales y el aumento de síntomas depresivos, subrayando que la identidad digital no es neutra: ejerce presión sobre la identidad real.

‍

 ⁠La rigidez identitaria: beneficios y riesgos

Una identidad clara ofrece ventajas evidentes:

‍

  • Orientación personal: Ayuda a tomar decisiones alineadas con nuestros valores.
  • Sentido de pertenencia: Facilita encontrar comunidad y afinidad.
  • Posicionamiento social y profesional: Aporta visibilidad y coherencia a ojos de terceros.

‍

Sin embargo, cuando la identidad se vuelve inflexible, emergen riesgos:

‍

  • Autoencasillamiento: Sentirse obligado a actuar siempre de acuerdo a la imagen proyectada.
  • Bloqueo de cambio: Dificultad para explorar nuevos intereses o adoptar perspectivas diferentes.
  • Sobrecarga psicológica: Ansiedad por mantener la coherencia frente a la audiencia, incluso cuando internamente se perciben cambios.

‍

⁠ ⁠La importancia de la flexibilidad

Aquí es donde la frase de Carlos Caszely “No tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso” adquiere valor. Interpretada por la psicología como un recordatorio de que podemos cuestionar nuestras propias ideas, encapsula la esencia de una identidad flexible: aceptar que la evolución personal puede implicar contradecirnos.

‍

Desde la filosofía existencialista, Sartre advertía contra la “mala fe”, esa autoimposición de un rol fijo que niega nuestra libertad de ser y cambiar. En psicología humanista, Carl Rogers promovía la autenticidad como un proceso dinámico, no como una máscara inmutable.

‍

 ⁠Identidad vs convicciones

Es crucial distinguir entre identidad rígida y convicciones personales. Las convicciones, principios éticos, valores fundamentales, pueden ser firmes, pero su fuerza no radica en la inmutabilidad, sino en su capacidad de sostenerse frente a nuevos datos, experiencias y diálogos. La rigidez identitaria, en cambio, se aferra a la coherencia estética o narrativa, incluso si esto implica ignorar la realidad o el cambio interno.

‍

 ⁠Estrategias para evitar el encasillamiento

  • Revisar periódicamente la narrativa personal: Preguntarse si la historia que contamos sobre nosotros sigue siendo fiel a lo que somos hoy.
  •  Aceptar la incoherencia temporal: Reconocer que evolucionar implica, a veces, contradecir posturas previas.
  • Separar imagen pública de exploración privada: Mantener espacios sin presión social para probar nuevos roles o intereses.
  • Valorar la curiosidad sobre la consistencia: Sustituir la obsesión por la coherencia por el interés en aprender y adaptarse.

‍

 ⁠Conclusión: libertad como fluidez

En un mundo hiperconectado, la verdadera libertad personal no reside en defender hasta el final una identidad fija, sino en permitirnos cambiarla, ampliarla o incluso abandonarla cuando sea necesario. “Ser tú mismo” no debería significar “ser siempre el mismo”.

‍

La fluidez identitaria no diluye la autenticidad; la fortalece, porque la hace resistente al paso del tiempo y a la presión social. En última instancia, nuestra identidad más libre es aquella que reconoce su derecho a transformarse.

‍

Galería de imágenes

No items found.

Magazine

Tendencias

El reflejo digital que podría redefinir nuestra realidad

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.

Tendencias

El problema de “ser tú mismo”: identidad, rigidez y libertad en la era digital

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.

Tendencias

El futuro del streaming es colaborativo

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit.

Instasgram
LinkedIn
COPYRIGHT © 2025 Pictor